La humanidad ha recorrido un camino marcado por la sangre y el sufrimiento

Guerra. Conflicto. Muerte

Desigualdad. Pobreza. Desplazamiento

¿No será que ha llegado el momento de civilizarse?

La barbarie permanece; solo cambian los protagonistas.


ANTEDECENTES SOCIO-POLÍTICOS

Ni la Revolución Francesa, ni la Revolución Industrial, ni el comunismo, ni el capitalismo, ni las religiones han logrado que el ser humano se civilizara

     

Toda la historia de la humanidad sigue siendo una cadena cíclica de dominadores, esclavos, imperios que se expanden y luego declinan; se producen matanzas, discriminación, desalojos. La barbarie permanece y tan solo cambian los protagonistas. Sea que el sometimiento se ejerza a través de la tecnología, de las armas, del poder económico o político, de agencias secretas, sembrando guerras, narcotráfico, enfermedades físicas y mentales, no deja de ser salvaje.

Otros, que estamos despertando, vemos que la decadencia no depende tanto de los sistemas políticos, sino que obedece a influencias de poderes que mantienen pactos con fines no revelados, que se han fusionado para dominar y ejercer poder y que, mirando a corto plazo, lo están consiguiendo en gran manera. Pero, de una u otra forma, decaerán en algún momento, pues en el ser humano está intrínseco el sentido de justicia. Si sumamos a ello el hecho de que es ilógico construir para luego destruir, las mismas leyes naturales harán viable que se impongan la coherencia y la civilización con sentido lógico, racional, y con la empatía social como factor predominante.

Jamás nadie conseguirá un orden mundial de desarrollo si olvida que no es suficiente con un cambio sistémico, sin enfocar el progreso y el crecimiento individual. Por consiguiente, por más alarde y beneficios que obtengan de su enorme y abusivo poder, aquellos que se encuentran actualmente en la cúpula más temprano que tarde decaerán y serán destruidos por otros. Pero debemos cortar este vaivén de que una civilización dominante se acaba para dar paso a otra peor. Esta oscilación enfermiza debe terminar y dar paso a lo bueno. Ha llegado la era de abrir las puertas a la inteligencia espiritual, de concientizar que el factor más importante de desarrollo es tener un enfoque trascendente, una consciencia cuántica universal, que nos permita mirar más allá del corto plazo, con el cual estamos enceguecidos.